Al entrar en este cuarto de baño, hubo algunas cosas que nos llamaron la atención: los propietarios mantenían los sanitarios originales en color rosa, tan característicos de los años 80, y la cortina que usaban para que el agua no se saliese de la bañera al ducharse quedaba solapada con el lavabo, limitando la utilidad de éste.

La razón principal para realizar este proyecto fue que los propietarios, por edad, ya no tenían tanta facilidad para entrar en la bañera como antes, así que necesitaban cambiarla por una ducha.

Colocamos los azulejos inferiores de gresite. La combinación de pequeños cuadrados en distintos tonos azulados con los azulejos que ya había, azules también, le da al baño un toque marino muy relajante. Además, instalamos un asa en el interior de la ducha como medida de seguridad y para prevenir posibles caídas.

El plato de ducha hubo que hacerlo de unas medidas muy concretas para salvar un pilar. Se escogió el color blanco, dando así una sensación de limpieza y creando un bonito contraste con el azul de la pared.

Instalamos una mampara de cristal en lugar de la cortina, aportando así mayor elegancia a la estancia y una mayor amplitud. Se decidió colocar una totalmente transparente para, de esta forma, dar la sensación de estar junto a una ventana frente al mar.