Hubo una época en la que estuvo muy de moda poner mamparas con espejo por fuera, proporcionando de esta forma una sensación de amplitud en el cuarto de baño. El mayor problema surge a la hora de limpiarlas, cuando tenemos un par de metros cuadrados de espejo llenos de gotas y de dedos marcados.

Y eso lo saben muy bien los propietarios de esta casa. Querían renovar el cuarto de baño y cambiar la bañera por una ducha, y no dudaron al escoger una mampara de cristal de seguridad. Puesto que con la anterior mampara llegaba muy poca luz al interior de la ducha, el cambio fue radical: se colocó una de cristal transparente. Eso sí, en la parte media se optó por incluir una franja de cristal opaco, para mayor intimidad.

Dado que el suelo de la estancia es negro y la parte inferior de azulejos también, optamos por utilizar un plato de ducha blanco en textura pizarra, para dar luminosidad. Además, nos decantamos por azulejos en tonos blancos, grises y negros, que combinan a la perfección y aportan un toque creativo.

Con este cambio no sólo se consiguió mejorar la estética del baño, sino la comodidad. Ahora darse una ducha es sinónimo de tener un momento de relajación.